
En esta casa de Pedreguer, en la Marina Alta, el suelo original era de baldosa hidráulica de los años veinte: un dibujo geométrico en verde, granate y crema que llevaba casi un siglo en su sitio. Durante la obra, con las paredes a medio picar y el polvo por todas partes, era fácil verlo como algo viejo. Decidí recuperarlo.
Lo recuperé yo misma, con paciencia: limpieza a fondo, pulido para devolverle la superficie y encerado para protegerlo y sacar el color.
Hoy convive con el muro de piedra vista y las paredes en blanco. Es un suelo con cien años de historia que da carácter a toda la estancia, algo que un suelo nuevo no habría podido aportar.
Antes


Después


Antes de levantar un suelo antiguo, míralo dos veces.
