Para tener un rincón de lectura no hace falta una gran biblioteca ni muebles especiales. Basta con tres cosas: un asiento cómodo, buena luz (natural o una lámpara bien colocada) y un sitio para guardar los libros.
Si ya tienes una estantería en el salón, un sillón o una butaca junto a ella ya es un rincón de lectura. Si además le llega la luz natural, mejor; si no, una lámpara de pie o una mesa auxiliar con lámpara lo resuelven. Una alfombra o un cojín terminan de hacerlo acogedor.
Si el espacio es escaso, hay que sacar partido a lo que hay: un alféizar ancho con cojines puede ser el mejor lugar de la casa para leer.
En un proyecto de reforma, este tipo de rincones se pueden pensar desde el principio: un banco bajo la ventana, una librería a medida que incorpore el asiento, una luz pensada para leer. Como la biblioteca de hierro de la vivienda de Chueca.
