HABITAR LA CASA    
Por Sofía Martín Gutiérrez

 


Bienvenidos a la parte más personal de smg-arquitectura. Quiero que mi blog sea tu espacio de referencia, con ideas innovadoras y recomendaciones de mi mano, Sofía Martín, arquitecta y diseñadora de espacios.
Con ella disfrutaremos de un experimentado análisis de las tendencias en arquitectura, reformas, diseño de interiores, optimización de espacios… y lo más humano, mis encuentros con colegas del sector.
¡Abre la puerta al mundo de Sofía!

¿Qué significa habitar? habitar se define cómo vivir o morar un lugar, un espacio.

Como menciona Otto Friedrich Bollnow en su libro "Hombre y espacio", el habitar es convertir un espacio en un lugar propio para permanecer en él.
Del mismo modo que no existen dos personas iguales, tampoco existen dos maneras iguales de vivir en un mismo lugar ni una forma preestablecida de hacerlo, cada individuo elige y crea su manera de habitar ese espacio. Y es precisamente esa forma de hacerlo, la que hace reconocer a la persona un lugar como propio al dotarlo de identidad.

Habitar la casa, nos habla de la experiencia de vivirla, de tratar de acondicionarla, proveerla de elementos y características que nos permitan reconocernos con ella.  De esta forma la significación de la casa, deja de ser exclusiva de un lugar de resguardo, para convertirse en un espacio vivencial, es decir, de experiencias que van representando un apego sentimental, producto de la relación entre el tiempo y el espacio transcurrido en ella.

El ser humano necesita un lugar donde ser uno mismo, un espacio que no puedan habitar los demás y donde refugiarse de la realidad exterior. En respuesta a esta necesidad la casa nos proporciona esa vida íntima que anhelamos. Los espacios habitados no son meras construcciones arquitectónicas, sino que poseen parte de nuestras vivencias, las comparten con nosotros y ayudan a crearlas. Las experiencias vividas en dichos espacios forman parte del individuo y ayudan al desarrollo de su identidad. Se convierten así en contenedores de memoria, de recuerdos y creadores de las relaciones familiares que en ellos se fraguan.
Junto al concepto de casa, tenemos el de hogar, ¿cuál es la diferencia entre ambos? La casa es un lugar donde las personas desarrollan su vida cotidiana, la palabra hogar se usa para designar un lugar donde un individuo o grupo de individuos habita, creando en ellos la sensación de seguridad y calma. Puede existir casa sin hogar, pero no existe hogar sin casa.

Al habitar la casa, esta se convierte en una extensión de nosotros mismos y de nuestra familia, expresando nuestro modo de vida, es el punto de partida, nuestro referente, pensemos en ella no como en un objeto, sino como parte de nuestra propia vida.

Sabes que tu casa es tu hogar porque son tus recuerdos, es como el perfume, los recuerdos se huelen pero no los puedes tocar, es esa imagen grabada en la retina de la vajilla Duralex, ¿quién no la ha visto en su casa en color marrón, verde o transparente?, cuando pasan los años y la ves reinventada en Zara Home dices "mira, la que teníamos casa cuando yo era pequeña” y se convierte en la vajilla de tu casa; porque el frutero de tres discos redondos de mayor a menor, cuando lo ves, te recuerda a tu madre, la misma que te decía "cómete el plátano antes de irte al cole y deja de jugar con las lentejas"...

Ahora más que nunca, cuidemos de ella, es ahora cuando disponemos de tiempo para acondicionarla y mimarla, para poder dotarla de vivencias y sensaciones que nos permitan generar en nosotros ese deseo de habitar. La casa es la materialización del hogar, donde nos refugiamos del mundo exterior, donde nos protegemos de aquello que nos incomoda, donde nos sentimos reconfortados. Es nuestro refugio.

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